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             Venezuela, Diciembre 22 de 2014
   






    
ARTÍCULOS
DEUDA PUBLICA EN VENEZUELA  

Página 19   


Fuente consultada:
Caracas, 29 de Enero de 1999
Apuntes de Cátedras
Colegio Univesitario "Francisco de Miranda"
Caracas - Venezuela

Se origina en la imposibilidad del Estado de cubrir sus gastos con los ingresos ordinarios, lo cual determina la existencia de déficit en las cuentas fiscales. De esta manera, mientras mayor sea el déficit fiscal, mayores serán las necesidades de su financiamiento y más elevado podría ser el endeudamiento.

El endeudamiento puede ser estimulado por la presencia de condiciones favorables en el marcado de crédito, por ejemplo: tasas de interés bajas o fijas y plazos largos. Asimismo, dadas unas necesidades de financiamiento, mientras más bajo sea el nivel de ahorro interno, mayor será la tendencia a contratar deuda externa, con el fin de cubrir el faltante de ahorro doméstico.

Independientemente de su origen, la contratación de deuda pública plantea, en el mediano plazo, la necesidad de que el Estado cuente con un flujo de ingresos fiscales tal que le permita honrar el servicio de la deuda, y atender los demás gastos previstos en la ejecución presupuestaria, tanto los de inversión como los gastos en educación, asistencia médica social, seguridad pública, administración de justicia, etc. De allí la necesidad de que el endeudamiento público se destine al financiamiento de proyectos que, en el mediano plazo, contribuyan a generar recursos para servir a la deuda. De no ser así, los agentes económicos pueden pensar que el incremento de la deuda pública hoy, se pagará con mayores impuestos en el futuro, lo cual podría ser dificultar la colocación de los nuevos títulos del gobierno.

ORIGEN Y EVOLUCION DE LA DEUDA PUBLICA VENEZOLANA
Del boom petrolero a la crisis de 1983:

El origen y evolución del endeudamiento público venezolano ha sido ampliamente reseñado y discutido, sin embargo convendría precisar los siguientes aspectos:

· El origen del endeudamiento externo coincide con la realización de ambiciosos programas de inversión, para los cuales los recursos extraordinarios generados por el alza de los precios del petróleo no resultaron suficientes.

· El incremento de la deuda externa fue posible gracias al reciclaje de los excedentes de recursos que los países exportadores de petróleo depositaron o invirtieron en los mercados internacionales.

· La banca internacional canalizó los recursos a los países en desarrollo, debido a la recesión que atravesaban los países industrializados, sin evaluar adecuadamente las posibilidades de recuperación de los créditos concedidos, confiándose en las garantías que otorgaban los gobiernos.

En efecto, el proceso de endeudamiento externo de Venezuela se intensificó a partir de 1977, hasta alcanzar niveles cercanos a US$ 30.000 millones en 1983, cuando se produjo la crisis de la balanza de pagos que rompió el largo período de estabilidad cambiaría en Venezuela. Dicha crisis fue la conclusión lógica de la combinación del deterioro progresivo y acelerado de los precios del petróleo y la consecuente caída de los ingresos por exportación, con un servicio de deuda externa creciente, impulsado por la elevación de las tasas de interés en los Estados Unidos. En este contexto, a partir de 1981, los países en desarrollo empezaron a incurrir en atrasos en el servicio de la deuda lo cual generó la suspensión progresiva del otorgamiento de nuevos créditos por parte de la banca internacional, inclusive para refinanciamientos.

El cierre de las fuentes de financiamiento internacional se hizo definitivo en agosto de 1982 después que el gobierno mexicano anunció la moratoria de los pagos de capital de su deuda externa previstos para 1982 y 1983.

1984-1988: El aumento de la deuda interna:
Con el cierre de las fuentes de crédito internacional en 1982, se produce una tendencia creciente al endeudamiento interno del sector público, para financiar tanto los proyectos en ejecución, como los nuevos programas emprendidos por el Gobierno Nacional en el lapso 1.985-1.988, que procuraban reactivar la economía por la vía del gasto público.

LA REESTRUCTURACIÓN DE LA DEUDA EXTERNA:
Las primeras negociaciones con la banca se iniciaron e 1983 y concluyeron en el acuerdo de reestructuración suscrito en Febrero de 1986, sin embargo, la acentuación de los desequilibrios macroeconómicos, potenciados por el deterioro del mercado petrolero internacional, determinó que dicho acuerdo fuera una solución transitoria que condujo a una nueva reestructuración en 1990, enmarcada dentro del esquema del Plan Brady.

En efecto, con el fin de garantizar la viabilidad del programa de ajuste y reformas económicas adoptado en 1989, era indispensable resolver el problema de la deuda externa del sector público, cuyo servicio absorbía cuantiosos recursos. Así, el servicio de la deuda pública externa en promedio representó cerca del 40% del valor de las exportaciones petroleras entre 1987 y 1988. Estos pagos al exterior, en ausencia de nuevo financiamiento, tuvieron el doble efecto de reducir las reservas internacionales y afectar el ahorro total de la economía, lo cual era importante restricción para la mejora de los niveles de vida de la población.

El plan que ofreció el gobierno venezolano a la banca (Plan Financiero 1990), contemplaba la participación voluntaria de los bancos acreedores y la libre selección de los distintos mecanismos financieros incorporados al acuerdo de negociación.

El Plan Financiero, a su vez, incorporaba dos elementos importantes: en primer lugar, toda la deuda reestructurada se convertía en obligaciones de mercado (bonos) negociables. En segundo lugar, el país ofreció garantías o colaterales de pago del principal y los intereses de los nuevos instrumentos de deuda, constituidas por obligaciones soberanas de los países acreedores (tipo cero cupón) que serían adquiridas con recursos que al efecto aportarían el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

El resultado de las negociaciones fue un paquete financiero que incluyó el refinanciamiento de deuda por US$ 19.014 millones, con una reducción bruta de la deuda por US$ 1.956 millones (10%); asimismo, el servicio total de la deuda estimada sobre la base del acuerdo de renegociación de 1.986 se redujo en más de un 50% de pagos previstos para el año 1991.

CRECIMIENTO DE LA DEUDA INTERNA:
Uno de los hechos que destaca en la evolución reciente de la deuda pública venezolana es el significativo incremento del endeudamiento interno, cuyo saldo total aumentó en más de 2.000% desde 1988, situándose en Bs. 2.225 millardos al cierre de 1996. Si bien esta cifra representa el 7,9% del PIB, debe señalarse que en los años 1994 y 1995 el coeficiente deuda del PIB alcanzó los niveles históricos de 13.6% y 12.5%.

En la deuda interna se pueden distinguir dos subperíodos. El primero abarca entre 1989 y 1993, cuando la deuda interna, tanto directa como indirecta, aumentó su saldo en 484%. Este incremento fue consecuencia tanto de las mayores colocaciones de Letras del Tesoro y bonos de la deuda pública, asociados estos últimos al financiamiento de proyectos específicos, como del notable incremento de las obligaciones de la República con el BCV a partir de 1990, a raíz del proceso de reestructuración de la deuda pública externa y de la realización de operaciones de conversión de deuda pública externa e inversión.

El segundo subperíodo se refiere a los años 1994, 1995 y 1996, durante los cuales el saldo de la deuda interna creció en 318%, destacando en este período las importantes colocaciones de Letras del Tesoro, Bonos del Tesoro, Bonos de Fogade, Bonos DPN y el significativo incremento de las obligaciones de la República con el BCV. El Endeudamiento interno observado en este subperíodo se asocia, en buena medida, con los impactos de la crisis del sistema financiero iniciada en 1994, la cual requirió emitir deuda pública para recapitalizar a Fogada y cancelar los intereses de los depósitos migrados hacia los bancos estatizados, entre otras acciones con impacto fiscal.

El elevado nivel que ha alcanzado la deuda pública interna es un asunto que requiere la atención especial e inmediata de las autoridades económicas. EL saldo de dicha deuda como porcentaje del PIB ha sido del 11% en promedio durante el lapso de 1993-1996, ha representado en promedio un 30% de los ingresos fiscales ordinarios en el mismo período, en tanto que el pago de los intereses sobre esa deuda ha absorbido entre uno y tres puntos del PIB en el lapso mencionado.

La estimación de la carga fiscal por concepto de amortización del capital de la deuda interna, muestra una significativa concentración entre los años 1997, 1998 y 1999, pudiendo superar el total de dichos pagos los Bs. 1.000 millardos.

La acelerada acumulación de deuda en los últimos diez años, compromete la actual gestión financiera fiscal, amenazando con introducirle inviabilidad al endeudamiento y a la capacidad de pagos, de no producirse una reducción rápida y sostenida del déficit primario.

Se ha sugerido la posibilidad de dolarizar la deuda interna como alternativa para enfrentar los problemas que plantea su crecimiento acelerado. La dolarización podría hacerse de dos maneras: mediante la emisión de nueva deuda externa para levantar los recursos con los cuales prepagar la deuda interna existente, o a través de la sustitución de la deuda interna en circulación por deuda emitida en moneda extranjera. Ambas modalidades representan una refinanciación de la deuda, lo cual, de acuerdo a la Ley Orgánica de Crédito Público, sólo puede hacerse si se logran obtener condiciones mejores, en términos de plazos y tasas de interés, a las que representa la ya existente. Habría que evaluar, entonces, si la situación del mercado internacional de capitales o el mercado interno son propicias a una renegociación en esas condiciones, considerando que la evolución reciente de la economía venezolana y las perspectivas favorables en el mediano plazo, de mantenerse el programa de ajuste macroeconómico, coadyuvarían en dicha negociación.

El canje de la deuda interna por deuda externa puede tener efectos adversos potenciales sobre la balanza de pagos, ya que el servicio de la nueva deuda externa crearía presiones adicionales sobre las reservas internacionales y sobre el tipo de cambio. Asimismo, el incremento de los coeficientes deuda externa PIB, deuda externa, exportaciones totales podría crear expectativas adversas sobre la capacidad de pago de dicha deuda.

Otra alternativa que se ha abierto para aliviar el peso de la deuda interna en las finanzas públicas, es la instrumentación de los rescates anticipados de títulos públicos a través del Fondo de Rescate de Deuda Pública, cuya creación esta pendiente de aprobación legislativa. Estas operaciones de rescate deberán enmarcarse dentro de la programación monetaria del BCV, para evitar que las mismas generen una expansión de circulación monetaria, superior a la prevista en dicha programación que pueda, por lo tanto crear presiones inflacionarias o introducir inestabilidad al mercado cambiario.

APORTE FISCAL DEL SECTOR PETROLERO A LA FINANZA PUBLICAS:
El sector petrolero constituye una de las fuentes de generación de ingresos para la finanzas públicas; pues es bien sabido por todos que la economía venezolana lejos de ser un modelo diversificado e integrado por diversos factores de producción, es un modelo rentista y monoproductor dependiente en casi su totalidad del petróleo.

A través del aporte fiscal la actividad petrolera genera ingresos al país que posteriormente son utilizados por el gobierno que de alguna manera ayudan a que este cumpla con sus fines presupuestarios. La magnitud de la dependencia del sector petrolero es tal que el presupuesto de la nación (Presupuestos de Gastos) se orienta en base a la cotización de los precios del crudo en los mercados petroleros internacionales.

Esta dependencia ha traído consecuencias negativas para la economía del país, además de producir un mayor endeudamiento público interno. A finales de 1.97 está situación comienza a volverse más crítica debido a la fuerte caída de los precios petroleros a finales de este año, esta situación continúo acentuándose durante 1998.

Los efectos de estos vaivenes no se hicieron esperar, en materia de gestión presupuestaria sucesivos recortes en materia de gastos condujeron a un aumento de la deuda pública interna venezolana, la cual cerró en 2 billones 837 mil millones de bolívares para el año 1997.

Contraída por los siguientes conceptos:

· Deuda administrativa del Gobierno Central (22,8%).

· Pago a Instituciones con autonomía funcional y entes descentralizados (35%).

· Gastos de consumo (remuneraciones y similares) (15.4%).

· Gastos de capital (inversiones públicas directas) (14,0%).

· Servicio de la deuda pública (pago de intereses) (14,8%).

Los aportes de PDVSA al fisco nacional durante el año 1997 registraron un aumento, los cuales provinieron de tres actividades como fueron:

· El mantenimiento de un nivel de precios de realización de las exportaciones de hidrocarburos consistentes con lo establecido en las estimaciones de la Ley de Presupuesto.

· El pago de mayores dividendos.

· En los resultados altamente favorables de la licitación de campos marginales efectuada dentro del proceso de apertura petrolera.

Los ingresos fiscales en términos del PIB se elevaron de 20.1% en 1996 a 24.5% en 1997, lo que representa la recaudación histórica más alta desde el año 1991, cuando se registro un alza de precios en el mercado internacional de los hidrocarburos. El aumento de los ingresos del gobierno central en dicho año elevó la relación a 26.9% del PIB.


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